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Jesús Martínez, presidente de AFELÍN
Miércoles, 21 de octubre de 2015

El nuevo modelo de formación y las pymes

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Muy probablemente durante este mes de octubre se produzca la publicación de la Convocatoria de Planes de Formación para 2015, en aplicación del nuevo modelo de formación aprobado mediante el R.D. Ley 4/2015, de 12 de marzo.

A la luz de los hechos, se hacía evidente la necesidad de un cambio radical en el modelo. Ninguno de los actores implicados puede cuestionar que el sistema “adolecía de importantes debilidades”, que hacía necesario y urgente corregir en aras de una mayor eficacia, eficiencia y transparencia en la gestión de los recursos empleados.

Ahora bien, coincidiendo en el diagnóstico y en los objetivos perseguidos, conviene analizar si el nuevo modelo, además de cambiar el modelo de gestión, responde a las necesidades de empresas y trabajadores en materia de formación, y si realmente se adapta al tejido productivo español.

Siendo conscientes de la necesidad de cambiar de forma drástica el modelo de gestión, en nuestra opinión, no da un tratamiento adecuado a las dos últimas cuestiones, no se trata de un juicio de valor u opinión infundada, sino fruto del análisis de la norma y de las últimas actuaciones de la FTFE y el SEPE encaminadas a implementarlo.

El nuevo modelo, según dicen, pretende situar a las empresas y trabajadores en el centro del sistema, pero la realidad es bien distinta, considerando que mediante la norma:


- Se excluye a los agentes sociales -por méritos propios- de la gestión directa de la formación, es decir, que no recibirán ningún fondo destinado a cursos de formación y que perderán la mayoría en el órgano que supervisa la concesión.


- Se otorga a la negociación colectiva un protagonismo esencial, mediante el diseño estratégico de la formación.


- Se considera estratégica la extensión en el ámbito de la PYME.


Y que la realidad nos demuestra que:


- Por agentes sociales se entiende a las Organizaciones Confederadas, con poca o nula participación de las Organizaciones Sectoriales.


- Con la reforma laboral se potenció el control de la Negociación Colectiva por los grandes operadores, mediante la modificación de los criterios de representatividad.


- Que en la gran empresa el alcance de la formación se sitúa en el 93% y que solo el 26% de las empresas de menos de 10 trabajadores participa en la formación de demanda.


Entonces, ¿Qué resortes establece la norma para hacer posibles sus objetivos? Ninguno.


En definitiva, con el nuevo modelo los sindicatos y patronales “confederados” tendrán un mero papel de asesoramiento en la planificación, estrategia y detección de necesidades del sistema. Y la gran Empresa seguirá haciendo uso de la formación de demanda.


Ahora bien, las Organizaciones Sectoriales, las que agrupan a la PYME, tendrán un papel de meros espectadores, que hará muy difícil, sino imposible, adaptar a sus necesidades la formación de oferta.

Si todavía cabe alguna duda, basta con analizar el catálogo de especialidades formativas prioritarias elaborado este mes de septiembre, mediante un catálogo cerrado del SEPE, otro absolutamente limitado de la FTFE y toda clase de trabas y dificultades para la inclusión de nuevas acciones formativas.

 

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