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Jesús Martínez, presidente de AFELÍN
Viernes, 4 de enero de 2013

Unión frente a las dificultades

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El sector de la limpieza se encuentra en una encrucijada difícil y complicada. Junto con los problemas coyunturales derivados de la profunda crisis económica, emergen con fuerza otros específicos de nuestro sector: la deriva de la contratación pública hacia una concentración en grandes lotes; las incertidumbres en la negociación colectiva; el aumento de la competencia desleal; dificultades para la financiación…

Desde AFELÍN trabajaremos para que la Administración Pública no haga un uso abusivo de los Acuerdos Marco en la contratación de los servicios de limpieza. Esa tendencia a establecer lotes excesivamente grandes, tanto en volúmenes de contratación como en zonas territoriales afectadas, provoca una adulteración en el mercado. Por un lado, deja prácticamente fuera a todas las pymes, que en limpieza, supone dejar a más del 95% de las empresas al margen. Por otro lado, la reducción de la competencia hará subir los costes en el futuro, pero hoy, con su bajada de hasta un 40% en las adjudicaciones por la subasta electrónica, generan una caída de la calidad del servicio y más paro en el sector. El peso que las pymes tienen en el tejido empresarial hace necesario que se adopten medidas para favorecer su acceso a la contratación pública, o al menos, que no sean perjudicadas. La libre competencia entre grandes, medianas y pequeñas empresas, cada una con sus fortalezas y debilidades, permitirá que se mejore la prestación de los servicios y a los mejores precios posibles.

La negociación colectiva, debido a las últimas reformas laborales, ha creado reglas de juego diferentes. Esto nos obliga a agentes sociales, patronales y sindicatos a afrontar la negociación colectiva desde otras perspectivas. Tenemos que plantearla como un arma para que las empresas sean más competitivas y productivas, a la vez que facilite la empleabilidad de los trabajadores. La reforma laboral, aunque con aspectos positivos en la flexibilización del mercado de trabajo, es excesivamente generalista para el sector de la limpieza. Nuestras peculiaridades, como la subrogación, no están contempladas, por lo que mientras los legisladores no lo remedien, tenemos que ser el propio sector quien lo regule. El predominio de los convenios de empresa o la cláusula de descuelgue, importantes y necesarios en otros sectores, se pueden convertir en el nuestro en herramientas de competencia desleal.

Esperamos que la reforma financiera se traduzca en una mejor financiación, fundamental para la supervivencia de muchas empresas. El cumplimiento de una vez por todas de la “ley de morosidad”, en el que especialmente las administraciones públicas paguen en los plazos marcados por la ley, se hace imprescindible.

Somos un gran sector, con un gran potencial económico y de generación de empleo, con prestación de servicios imprescindibles para la sociedad moderna. Poner en valor todo esto depende fundamentalmente de nosotros. Son momentos difíciles, por eso ahora más que nunca debemos estar unidos, para que el sector de la limpieza avance con fuerza y determinación en beneficio de todos, empresarios, trabajadores y clientes.

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