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Mercedes Fuentes, de General Formació
Viernes, 3 de mayo de 2013
Seguridad en el trabajo

Riesgos laborales específicos del sector de la limpieza

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[Img #2352]En el sector de la limpieza e higiene profesional, existe una serie de riesgos laborales específicos o que se dan con más asiduidad. Gran parte de estas enfermedades o dolencias se pueden evitar con una formación adecuada y con la utilización de los equipos de protección necesarios. 

Pero, en primer lugar, es importante identificar los riesgos específicos del sector profesional de la limpieza, para lo que hay que basarse en el análisis del puesto de trabajo, de sus herramientas y de los locales en los que se desarrolla la actividad. Analizando las herramientas empleadas en la actividad de limpieza, se puede observar el tipo de trabajo y de movimientos que se precisa realizar.

El trabajo de limpieza implica una actividad intensiva con un alto ritmo cardiaco y con una evidente carga física de trabajo. Además, una buena parte de la jornada conlleva el manejo prolongado de equipos de trabajo.

En general, el trabajo de limpieza implica frecuentes manipulaciones manuales de cargas (cubos de basura, bolsas de basura, transporte manual de maquinaria, desplazamiento de mobiliario u otros obstáculos) para la más adecuada realización de las tareas.

Igualmente destacable resultaría el mantenimiento de posturas forzadas, es decir, aquellas que implican forzar de manera excesiva las articulaciones (para limpieza de una superficie elevada) o el mantenimiento durante periodos prolongados de una flexión de las articulaciones (para limpieza de zonas bajas y poco accesibles).

TRASTORNOS MÚSCULO-ESQUELÉTICOS
Los principales riesgos en este sector son los trastornos músculo-esqueléticos (problemas de espalda: lumbalgias, dorsalgias o lesiones cervicales). Se pueden producir en cualquier parte del cuerpo, pero son más sensibles los hombros, brazos, manos y espalda, en especial la zona dorso lumbar (lumbago, ciática, etc.). A continuación, señalamos cuáles son los factores que propician los problemas relacionados con la espalda y qué podemos hacer para prevenir los riesgos. 
  • Carga demasiado pesada: Comprobar y evaluar el peso de la carga para dosificar el esfuerzo necesario. En general, y en condiciones ideales: límite 25 kg.
  • Carga inestable: Asegurar el agarre adecuado de la carga (esto nos garantiza un correcto levantamiento de la misma, así como evitar cortes y pinchazos con elementos cortantes en el interior de bolsas de basura).
  • Carga voluminosa, falta de espacio y/o largos desplazamientos: Avisar a un compañero para que nos ayude.
  • Posturas forzadas o procedimiento incorrecto al levantar carga: Siempre que sea posible, se debe empujar o deslizar la carga y emplear elementos mecánicos o ruedas, que deben ser puestos a disposición de los trabajadores por parte de la empresa.
  • Movimientos repetitivos: Evitar trabajar siempre en la misma postura. Tratar de alternar la posición de pie-sentado.
Efectos negativos: lumbagos, hernias discales, dolores de la columna vertebral, contusiones, fracturas y esguinces.

También son habituales los aplastamientos, los golpes contra los objetos (herramientas, mobiliario) y los cortes y pinchazos, heridas o arañazos producidos por esquinas demasiado afiladas, residuos cortantes que se pueden encontrar en las basuras, superficies demasiado rugosas, clavos, etc., y contusiones por caídas de la carga.

RIESGOS RELACIONADOS CON LA UBICACIÓN 
Un correcto diseño de los edificios, del mobiliario, de las instalaciones, de las máquinas (pulidoras, enceradoras…) y de los métodos de trabajo minimiza los riesgos. 

Asimismo, otros factores sirven para garantizar la seguridad, entre los que podemos destacar el estado del suelo, los obstáculos fijos o provisionales (techos bajos, columnas, esquinas, vallas protectoras, maquinaria portátil), las escaleras, la iluminación, la señalización y el trabajo en altura. 

[Img #2351]En el sector de la limpieza, otro de los riesgos más habituales son las caídas, que pueden ser a distinto o al mismo nivel (resbalones, caídas, tropiezos, choques, etc.). A continuación, señalamos las causas más comunes de las caídas al mismo nivel y qué medidas se pueden tomar para prevenir estos riesgos:
  • Suelos mojados: En tareas de limpieza en mojado, se debe limpiar y secar inmediatamente, si es posible. Si no, dejar siempre una zona de paso seca. A todo lo anterior, como complemento, se le debe añadir la señalización de la zona.
  • Suelos pulidos o encerados: Se deben evitar los suelos pulidos. Asimismo, las tareas de encerado deben ser limitadas a los momentos del día sin presencia de trabajadores o con una mínima presencia.
  • Suelos irregulares: Las zonas de trabajo deben disponer de suelos regulares, estables y con materiales antideslizantes. En caso contrario, se recomienda el empleo de calzado cerrado, con suela estriada y de goma para evitar resbalones.
  • Si el suelo está desgastado y resbaladizo, hay agujeros o irregularidades, se debe comunicar rápidamente al responsable de seguridad.
  • Cables sueltos (sin canalizar) tanto de equipos portátiles como de equipos fijos: Se deben canalizar todos los cables de los equipos fijos. En el caso de equipos portátiles, como es el caso de aspiradores, por ejemplo, el personal de limpieza que lo esté empleando debe controlarlo y recogerlo tan pronto se haya terminado la tarea.
  • Máquinas portátiles desubicadas, o en zonas de paso y sin control, y falta de orden y limpieza en los lugares de trabajo (favorecen tropiezos y golpes): Se solventa favoreciendo la recogida selectiva de residuos (para el personal de limpieza), facilitando recipientes adecuados en función a las características de cada tipo de residuo. También poniendo a disposición de los trabajadores en el lugar de trabajo elementos que sirvan para evitar residuos alrededor de las zonas de trabajo.
  • Falta de iluminación o iluminación pobre en escaleras y zonas de paso: Ajustar la intensidad de luz a la tarea a realizar, así como informarse e informar al resto de trabajadores y mandos intermedios del estado de las luminarias.
Efectos negativos: fracturas menores, contusiones, esguinces, torceduras…
 
A la hora de realizar operaciones de limpieza en lugares elevados, tanto dentro como fuera de los edificios, se precisan medios auxiliares cuando se tiene que actuar sobre superficies u objetos que no están al alcance. Estas operaciones llevan consigo riesgos de caída de altura, cuyas consecuencias pueden ser graves o mortales para el trabajador.

Productos de limpieza 
Diariamente, los trabajadores del sector emplean productos químicos para realizar las tareas de limpieza, desinfección, abrillantado, etc. Estos productos implican una serie de riesgos que hay que conocer y evitar, para lo que es fundamental, en todos los casos, seguir las instrucciones del fabricante. 

Con el objetivo de ofrecer una información clara, comprensible y normalizada en relación a los peligros asociados a los productos químicos, se elaboró una herramienta de alcance internacional denominada Sistema Mundialmente Armonizado de Clasificación y Etiquetado de Productos Químicos (GHS). En la Unión Europea, este contenido se desarrolló y adaptó tanto en el Reglamento (CE) 1907/2006 REACH (Reglamento sobre el registro, evaluación, autorización y restricción de las sustancias y preparados químicos) como en el Reglamento (CE) 1272/2008 CLP (Clasificación, Etiquetado y Envasado).

La entrada en vigor de estos reglamentos ha introducido importantes cambios tanto en las Fichas de Datos de Seguridad (FDS o SDS) como en el etiquetado.

Fichas de Datos de Seguridad
La información que debe contener una FDS es la siguiente:
• Identificación de la sustancia y del responsable de su comercialización. 
• Composición/Información sobre los componentes. 
• Identificación de los peligros.
• Primeros auxilios.
• Medidas de lucha contra incendios.
• Medidas en caso de vertido accidental.
• Manipulación y almacenamiento. 
• Controles de la exposición/protección personal.
• Propiedades físicas y químicas.
• Estabilidad y reactividad.
• Información toxicológica.
• Información ecológica.
• Consideraciones relativas a la eliminación.
• Información relativa al transporte.
• Información reglamentaria.
• Otra información.

Etiquetado
El Reglamento CLP también establece el contenido que debe aparecer en las etiquetas, como son el nombre, dirección y número de teléfono del proveedor de la sustancia o mezcla; la cantidad nominal de sustancia o mezcla contenida en los envases puestos a disposición del público en general; los identificadores de producto, y los pictogramas, frases o información complementaria que procedan.

En el caso de los pictogramas, se ha producido un cambio en su diseño, que ahora tienen formato romboidal, con fondo blanco y marco rojo. 

Los productos químicos también han de indicar en el envase los peligros potenciales que implican su uso. Para ello se utilizan las frases H, que sustituyen a las antiguas frases R o de riesgo y que describen la naturaleza del peligro que conlleva el producto. Algunos de los que podemos encontrar en productos de limpieza son:

• H226 Líquidos y vapores inflamables.
• H272 Puede agravar un incendio; comburente.
• H302 Nocivo en caso de ingestión.
• H312 Nocivo en contacto con la piel.
• H315 Provoca irritación cutánea.
• H319 Provoca irritación ocular grave.
• H332. Nocivo en caso de inhalación.
Además, en las etiquetas encontramos los consejos de prudencia o frases P, sustitutas de las frases S, que describen medidas que ayudan a minimizar o evitar los potenciales efectos del uso de dichos productos. Algunas de las frases P más frecuentes en productos de limpieza son:
• P202 No manipular la sustancia antes de haber leído y comprendido todas las instrucciones de seguridad. 
• P210 Mantener alejado de fuentes de calor, chispas, llama abierta o superficies calientes. No fumar.
• P233 Mantener el recipiente herméticamente cerrado.
• P262 Evitar el contacto con los ojos, la piel o la ropa. 
• P273 Evitar su liberación al medio ambiente.
• P285 En caso de ventilación insuficiente, llevar equipo de protección respiratoria. 
• P235+P410 Conservar en un lugar fresco. Proteger de la luz del sol.

Precisamente, estar bien informado es una de las medidas preventivas más eficaces frente a estos productos. También es fundamental seguir las instrucciones del fabricante, tener una formación adecuada y disponer de los equipos de protección individual necesarios.

EQUIPOS DE PROTECCIÓN INDIVIDUAL
Los Equipos de Protección Individual (EPI’s) son aquellos dispositivos o medios que lleva o de los que dispone un trabajador para protegerse de uno o varios riesgos que puedan amenazar su salud y su seguridad. El empresario debe facilitar a los trabajadores todos los medios de protección necesarios, además de dar formación e instrucciones claras y precisas sobre su utilización. En base a esto, los trabajadores deberán:
• Utilizar y cuidar correctamente los equipos de protección individual.
• Colocar el equipo de protección individual después de su utilización en el lugar indicado para ello.
• Informar de inmediato a su superior jerárquico directo de cualquier defecto, anomalía o daño apreciado en el equipo de protección individual utilizado que, a su juicio, pueda entrañar una pérdida de su eficacia protectora.

Protección de ojos y cara 
Según se establece en el RD 773/1997 (Anexo IV, art. 10), los riesgos que deben cubrirse en la utilización de protectores de los ojos y de la cara son los siguientes:
• Molestias debidas a la utilización. No deberán crear incomodidades, sino que proporcionarán suficiente confort en su uso: volumen adecuado, ventilación suficiente (que favorezca la transpiración), ocular antivaho y adaptabilidad individual al usuario. 
• Penetración de cuerpos extraños (esquirlas, objetos proyectados...) o a través de salpicaduras de líquidos.
• Irritación causada por gases, aerosoles, polvos o humos.

La protección de los ojos y de la cara se efectuará mediante el empleo de gafas de montura “universal”, “integral”, “cazoleta” y pantallas faciales.

Los factores que deben tenerse en cuenta desde el punto de vista de la seguridad para la elección y utilización del equipo son:
• Ocular con resistencia mecánica suficiente.
• Estanquidad en la cara (protección lateral).
• Resistencia química.
• Diseño ergonómico (que se adapte a la anatomía del trabajador).
• Calidad de los materiales para evitar la mala compatibilidad.
• Facilidad de mantenimiento.
• Aristas y bordes redondeados.
• Control de la clase de calidad óptica, para evitar alteración de la visión, como distorsión de la imagen.
• Que no reduzcan el campo visual.

Protección de las manos
La utilización de guantes como protección debe ser correctamente supervisada, ya que no todas las personas podrán utilizarlos; por ejemplo, los de goma o caucho estarán contraindicados en trabajadores que presenten lesiones cutáneas activas o cuando la sudoración es importante.

La prevención de las dermatosis profesionales es un tema fundamental, ya que la aparición diaria de nuevos productos hace que cada vez sean más las sustancias responsables de problemas alérgicos o irritaciones de contacto. Desde el punto de vista normativo, es preciso comentar la Norma Técnica 180-1986, sobre guantes de protección frente a agresivos químicos. 

Existen diferentes tipos de guantes:
• Guantes impermeables y resistentes a la acción de los agresivos ácidos y básicos.
• Guantes impermeables y resistentes a detergentes, jabones, amoníaco, etc.
• Guantes de cuero: Son útiles sobre todo para protegerse de las agresiones mecánicas y en medios secos. En medios húmedos pueden ser traspasados por algunos irritantes y alérgenos químicos, por lo que no confieren una protección eficaz. Estos guantes pueden ocasionar problemas cuando contienen restos de las sales de cromo utilizadas en el curtido, o cuando se utilizan en medio húmedo, ya que se endurecen y pierden flexibilidad, produciendo microtraumatismos. En las empresas en las que los guantes de cuero son sometidos a procesos de limpieza y esterilización, la presencia residual de alguna sustancia química puede ocasionar dermatosis.
• Guantes de goma: Principalmente utilizados para proteger las manos en medio húmedo, graso o polvoriento, presentan el inconveniente de que pueden ser atravesados por diferentes sustancias originando irritaciones o sensibilizaciones de contacto; este es el caso del metil-metacrilato, fenolformaldehido, etc. Otro inconveniente es que no podrán ser utilizados frente a disolventes orgánicos, ya que los disuelven, endurecen o estiran. En ocasiones, el aumento de sudoración que provocan puede macerar e irritar la piel. No hay que olvidar tampoco que ciertos productos utilizados en su fabricación pueden ser sensibilizantes cutáneos. Para este grupo de personas existen guantes hipoalergénicos, pero tienen el inconveniente de ser costosos y se rompen con cierta facilidad.
• Guantes de plástico: Son, en general, los más adecuados, ya que además de proteger contra gran variedad de sustancias, raramente provocan reacciones de irritación. Existen en el mercado diferentes tipos: de cloruro de polivinilo (PVC); de alcohol polivinilo (PVA) y de nitrilo (acrilonitrilo y butadieno). Cada grupo posee unas características frente a los distintos disolventes industriales.
• Guantes de tela: Se utilizan poco. Son recomendables para personas que trabajan con objetos sólidos y polvorientos con objeto de prevenir lesiones de contacto. Su composición ha de ser de algodón o hilo y su mayor interés radica en servir de forro interior a los guantes de goma.

Protección de vías respiratorias
El aparato respiratorio es la vía por la cual pueden penetrar sustancias tóxicas y agentes químicos. Los agentes químicos son absorbidos por el organismo a través de una o varias vías de entrada, que, por orden de importancia, son las vías inhalatorias (respiratoria), dérmica (piel), digestiva y parenteral (a través de heridas, llagas...).

La vía inhalatoria es la más importante en el mundo laboral, por lo que, para hacernos una idea de la dosis absorbida por el trabajador, es necesario conocer la concentración del tóxico (cantidad de tóxico que hay en el aire) presente en la atmósfera de trabajo y también durante cuánto tiempo se encuentra la persona expuesta a la misma. Este tiempo es lo que se conoce como tiempo de exposición. Cuanto mayor sea la concentración ambiental o el tiempo de exposición, mayor será la dosis.

Comprobación de los equipos de trabajo
El empresario adoptará las medidas necesarias para que aquellos equipos de trabajo sometidos a influencias susceptibles de ocasionar deterioros que puedan generar situaciones peligrosas estén sujetos a comprobaciones y, en su caso, pruebas de carácter periódico, con objeto de asegurar el cumplimiento de las disposiciones de seguridad y salud y de remediar a tiempo dichos deterioros. Las comprobaciones serán efectuadas por personal competente. Los requisitos y condiciones de las comprobaciones de los equipos de trabajo se ajustarán a lo dispuesto en la normativa específica que les sea de aplicación.

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