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Miércoles, 19 de noviembre de 2014

Un estudio revela que los secadores de manos contaminan el aire de los baños públicos

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Según un estudio reciente, los secadores de aire caliente y de chorro de aire pueden proyectar las bacterias por el aire, a los usuarios y a las personas que se encuentren cerca.

[Img #2860]El estudio, concebido por el especialista en microbiología médica profesor Mark Wilcox, de la University of Leeds y Leeds Teaching Hospitals, y financiado por el ETS, compara métodos diferentes de secado de manos y el riesgo de dispersar bacterias de las manos al aire. Según la investigación, los secadores de chorro de aire son los que esparcen más gotas de agua que contienen bacterias, y también los que más lejos las dispersan. Además, estas bacterias permanecen en el aire durante un tiempo considerable después de que el secador haya parado.
El estudio, que ha sido revisado por otros expertos, se ha publicado en el Journal of Hospital Infection. El trabajo se presentó ante un auditorio de expertos internacionales, como epidemiólogos, microbiólogos, profesionales de la sanidad pública y directores de equipos de prevención y control de infecciones, en el congreso internacional de la Healthcare Infection Society (HIS) que se celebró en la ciudad francesa de Lyon del 16 al 18 de noviembre de 2014.

Diseminación por el aire
En el estudio, los investigadores contaminaron manos con una bacteria inocua llamada lactobacilo (Lactobacillus), que no suele encontrarse en los baños. El objetivo era simular manos que no estuvieran bien lavadas. La posterior detección de lactobacilos en el aire demuestra que la bacteria provino de las manos durante el secado de las mismas. Los expertos recogieron muestras de aire alrededor de los secadores y también a una distancia de uno o dos metros de estos. El número de bacterias presentes en el aire cerca de los secadores de chorro de aire fue 4,5 veces mayor que alrededor de los secadores de aire caliente y 27 veces mayor que al usar toallitas de papel para secarse las manos. En las zonas cercanas a los secadores, las bacterias permanecieron en el aire mucho más tiempo que los 15 segundos que duraba el secado. Casi la mitad (48%) de los lactobacilos se recogió más de 5 minutos después de haber terminado el secado. De hecho, se detectaron lactobacilos en el aire hasta 15 minutos después de que los sujetos se secaran las manos.

Contaminación cruzada
“No es aceptable que el aire de los baños esté contaminado”, afirma Marc Van Ranst, profesor de virología y jefe del Departamento de Microbiología e Inmunología de la Universidad de Lovaina (Bélgica). “Los responsables de limpieza e instalaciones y los encargados de equipamientos deportivos y establecimientos donde se sirva comida deben conocer los resultados de las últimas investigaciones sobre la manera de minimizar la propagación de infecciones en baños y lugares públicos, y actuar en consecuencia.” 
El control de infecciones en los espacios públicos y sobre todo en los baños es también una prioridad para los gobiernos y los expertos en salud pública. Los casos de propagación de infecciones en centros hospitalarios no dejan de poblar las páginas de los medios europeos. El hecho de que los secadores de aire caliente y de chorro de aire dispersen microbios en los baños suscita serias dudas sobre las políticas que se están siguiendo para evitar infecciones en hospitales y otros lugares públicos. El estudio dirigido por el profesor Wilcox demuestra que, al secarse las manos con toallitas de papel de un solo uso, hay menos riesgo de contaminación microbiana por el aire. “Cada vez hacemos más hincapié en la necesidad de lavarse las manos para controlar la propagación de las infecciones, pero no hemos pensado lo suficiente en la mejor manera de secárselas. La mejor manera no solo significa la más cómoda. Secarse las manos con aparatos eléctricos conlleva el riesgo de dispersar microbios en los baños, lo que evidentemente no es deseable si lo que intentamos es limitar la propagación de bacterias o virus de una persona a otra.”

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Manos secas, manos higiénicas
“La importancia de lavarse las manos para evitar la propagación de infecciones es de sobras conocida. Sin embargo, el hecho de secarse las manos ha recibido mucha menos atención”, señala Roberto Berardi, del European Tissue Symposium (ETS), asociación que ha encargado el estudio. “Secarse las manos correctamente completa el proceso de lavado de las manos y reduce el riesgo de que los microbios se transmitan. Los métodos de secado de manos en los baños públicos pueden dividirse en dos tipos generales: por absorción del agua (toallitas de papel de un solo uso y toallas) o por dispersión del agua (secadores de aire caliente o secadores de chorro de aire). Este último estudio se suma a otras investigaciones que demuestran que secarse las manos con toallitas de papel o toallas está asociado con una presencia menor de microbios tanto en las manos como en el baño que al usar secadores de aire caliente o de chorro de aire”, concluye Berardi.

Datos clave
- El número de bacterias presentes en el aire cerca de los secadores de chorro de aire fue 4,5 veces mayor que alrededor de los secadores de aire caliente y 27 veces mayor que al usar toallitas de papel para secarse las manos.
- En las zonas cercanas a los secadores, las bacterias permanecieron en el aire mucho más tiempo que los 15 segundos que duraba el secado. El 48% de los microbios todavía estaba en el aire al cabo de 5 minutos. Se detectaron lactobacilos en el aire hasta 15 minutos después de que los sujetos se secaran las manos.
- Cuando los sujetos se secaron las manos con secadores de aire caliente o de chorro de aire, se esparcieron numerosas gotas de agua y se encontraron bacterias en numerosas partes del cuerpo de los sujetos, lo que demuestra que otros usuarios del baño pueden inhalar las bacterias y contaminarse.
- Las bacterias se dispersaron por el aire hasta a un metro de distancia del secador en los primeros cinco minutos de recogida de muestras. Además, se encontraron bacterias hasta a dos metros de distancia.

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