Por Alberto Veuthey, director comercial de Productos Químicos FILER
Envases plásticos vacíos de limpieza: lo que la ley exige al usuario profesional
La correcta gestión de los envases plásticos vacíos en el sector de la limpieza profesional se ha convertido en una cuestión clave desde el punto de vista legal, ambiental y reputacional. La normativa vigente en España y en la Unión Europea establece obligaciones claras que afectan no solo a fabricantes e importadores, sino también (y de forma muy directa) al usuario final profesional, que es quien genera el residuo.
![[Img #8132]](https://empresaylimpieza.com/upload/images/02_2026/5802_filer-envases-limpieza.jpg)
El envase vacío: un residuo regulado
De conformidad con la Ley 7/2022, del 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, un objeto adquiere la condición de residuo cuando su poseedor se desprende de él o tiene la intención u obligación de hacerlo. Una vez utilizado el producto, el envase plástico industrial (garrafas, bidones, etc.) pasa a tener la consideración legal de residuo. En el caso del sector de la limpieza profesional, estos envases suelen clasificarse como residuos peligrosos. La legislación establece que el poseedor del residuo, es decir, el usuario final profesional (hotel, lavandería, industria, empresa de servicios, etc.), es responsable de su correcta gestión hasta su tratamiento final.
Uso incorrecto del contenedor amarillo
![[Img #8124]](https://empresaylimpieza.com/upload/images/02_2026/3638_filer-envases.jpg)
Pensar que los envases plásticos de uso profesional pueden depositarse en el contenedor amarillo por el mero hecho de ser de plástico o llevar símbolos ambientales es uno de los errores más habituales entre los profesionales. El contenedor amarillo está destinado exclusivamente a envases de origen doméstico. Los envases industriales o profesionales quedan fuera del sistema municipal de recogida selectiva. El envase de uso profesional, una vez vacío, debe entregarse a un gestor de residuos autorizado o a un sistema específico de recogida de envases industriales que garantice su tratamiento conforme a la legislación vigente.
Responsabilidad del usuario profesional
La Ley 7/2022 establece además que el poseedor inicial del residuo es responsable de garantizar su adecuada gestión, incluso cuando esta se externaliza a terceros (art. 20). Esta responsabilidad es directa y no depende de quién haya puesto el envase en el mercado. Por su parte, el Real Decreto 1055/2022, de 27 de diciembre, de envases y residuos de envases, refuerza este principio al regular de forma específica los envases comerciales e industriales. El usuario final tiene la obligación de:
• Separar y almacenar correctamente los envases vacíos, evitando vertidos o mezclas con otros residuos incompatibles.
• Entregar los envases a un gestor autorizado o acogerse a un sistema legalmente establecido de recogida y tratamiento.
• Conservar la documentación acreditativa de la correcta gestión del residuo cuando sea exigible (contratos, albaranes, certificados).
• No abandonar, eliminar ni tratar los envases por su cuenta, salvo que esté legalmente autorizado para ello.
Esta responsabilidad no desaparece por el mero hecho de que el envase lleve un símbolo ambiental o haya sido puesto en el mercado por un fabricante concreto.
Requisitos para el cumplimiento normativo
1. Vaciado completo del envase, siguiendo las instrucciones técnicas del fabricante.
2. Almacenamiento temporal en condiciones seguras, evitando vertidos o riesgos ambientales.
3. Entrega de los residuos a un gestor de residuos autorizado o a un sistema específico de recogida de envases industriales.
4. Mantenimiento de la trazabilidad y, cuando proceda, de la documentación que acredite el destino final del residuo.
La externalización de la gestión no exime de responsabilidad: el usuario final debe poder demostrar que ha actuado con la diligencia debida.
El incumplimiento de las obligaciones establecidas en la Ley 7/2022 y en el RD 1055/2022 puede constituir infracción administrativa, clasificada como leve, grave o muy grave, en función de la conducta y del riesgo generado para el medio ambiente.
Prácticas expresamente prohibidas
• Depositar envases industriales o profesionales en contenedores urbanos de uso doméstico, incluido el contenedor amarillo, sin autorización administrativa expresa.
• Quemar, enterrar o abandonar envases plásticos.
• Entregar los envases a gestores o intermediarios no autorizados.
• Reutilizar envases para usos distintos de los previstos sin control legal.
• Considerar que la presencia de símbolos ambientales exime de las obligaciones como poseedor del residuo.
Conclusión
La gestión de envases plásticos vacíos en el sector de la limpieza profesional ya no es una cuestión secundaria. El usuario final es una pieza clave del sistema y asume una responsabilidad legal directa. Conocer las obligaciones, cumplir los requisitos y evitar prácticas prohibidas no solo reduce riesgos legales, sino que refuerza el compromiso ambiental y la profesionalidad de las empresas del sector. Una correcta gestión del envase vacío es, hoy más que nunca, parte esencial del uso responsable del producto.
![[Img #8132]](https://empresaylimpieza.com/upload/images/02_2026/5802_filer-envases-limpieza.jpg)
El envase vacío: un residuo regulado
De conformidad con la Ley 7/2022, del 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, un objeto adquiere la condición de residuo cuando su poseedor se desprende de él o tiene la intención u obligación de hacerlo. Una vez utilizado el producto, el envase plástico industrial (garrafas, bidones, etc.) pasa a tener la consideración legal de residuo. En el caso del sector de la limpieza profesional, estos envases suelen clasificarse como residuos peligrosos. La legislación establece que el poseedor del residuo, es decir, el usuario final profesional (hotel, lavandería, industria, empresa de servicios, etc.), es responsable de su correcta gestión hasta su tratamiento final.
Uso incorrecto del contenedor amarillo
Pensar que los envases plásticos de uso profesional pueden depositarse en el contenedor amarillo por el mero hecho de ser de plástico o llevar símbolos ambientales es uno de los errores más habituales entre los profesionales. El contenedor amarillo está destinado exclusivamente a envases de origen doméstico. Los envases industriales o profesionales quedan fuera del sistema municipal de recogida selectiva. El envase de uso profesional, una vez vacío, debe entregarse a un gestor de residuos autorizado o a un sistema específico de recogida de envases industriales que garantice su tratamiento conforme a la legislación vigente.
Responsabilidad del usuario profesional
La Ley 7/2022 establece además que el poseedor inicial del residuo es responsable de garantizar su adecuada gestión, incluso cuando esta se externaliza a terceros (art. 20). Esta responsabilidad es directa y no depende de quién haya puesto el envase en el mercado. Por su parte, el Real Decreto 1055/2022, de 27 de diciembre, de envases y residuos de envases, refuerza este principio al regular de forma específica los envases comerciales e industriales. El usuario final tiene la obligación de:
• Separar y almacenar correctamente los envases vacíos, evitando vertidos o mezclas con otros residuos incompatibles.
• Entregar los envases a un gestor autorizado o acogerse a un sistema legalmente establecido de recogida y tratamiento.
• Conservar la documentación acreditativa de la correcta gestión del residuo cuando sea exigible (contratos, albaranes, certificados).
• No abandonar, eliminar ni tratar los envases por su cuenta, salvo que esté legalmente autorizado para ello.
Esta responsabilidad no desaparece por el mero hecho de que el envase lleve un símbolo ambiental o haya sido puesto en el mercado por un fabricante concreto.
Requisitos para el cumplimiento normativo
1. Vaciado completo del envase, siguiendo las instrucciones técnicas del fabricante.
2. Almacenamiento temporal en condiciones seguras, evitando vertidos o riesgos ambientales.
3. Entrega de los residuos a un gestor de residuos autorizado o a un sistema específico de recogida de envases industriales.
4. Mantenimiento de la trazabilidad y, cuando proceda, de la documentación que acredite el destino final del residuo.
La externalización de la gestión no exime de responsabilidad: el usuario final debe poder demostrar que ha actuado con la diligencia debida.
El incumplimiento de las obligaciones establecidas en la Ley 7/2022 y en el RD 1055/2022 puede constituir infracción administrativa, clasificada como leve, grave o muy grave, en función de la conducta y del riesgo generado para el medio ambiente.
Prácticas expresamente prohibidas
• Depositar envases industriales o profesionales en contenedores urbanos de uso doméstico, incluido el contenedor amarillo, sin autorización administrativa expresa.
• Quemar, enterrar o abandonar envases plásticos.
• Entregar los envases a gestores o intermediarios no autorizados.
• Reutilizar envases para usos distintos de los previstos sin control legal.
• Considerar que la presencia de símbolos ambientales exime de las obligaciones como poseedor del residuo.
Conclusión
La gestión de envases plásticos vacíos en el sector de la limpieza profesional ya no es una cuestión secundaria. El usuario final es una pieza clave del sistema y asume una responsabilidad legal directa. Conocer las obligaciones, cumplir los requisitos y evitar prácticas prohibidas no solo reduce riesgos legales, sino que refuerza el compromiso ambiental y la profesionalidad de las empresas del sector. Una correcta gestión del envase vacío es, hoy más que nunca, parte esencial del uso responsable del producto.


















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