Limpieza profesional, un trabajo cada vez menos invisible
Históricamente, la limpieza profesional en oficinas y edificios corporativos se realizaba mayoritariamente en horario nocturno, cuando las instalaciones estaban vacías. Este modelo buscaba evitar interrupciones y mantener invisibles las tareas de limpieza. Sin embargo, en los últimos 20 años -y con un fuerte impulso tras la pandemia- se observa una clara transición hacia la limpieza en horario diurno. Explicamos las causas en este artículo.
![[Img #8440]](https://empresaylimpieza.com/upload/images/07_2026/2859_10bn13-1.jpg)
En los años 70, 80 y 90, el horario nocturno era el preferido para la limpieza de oficinas. En los últimos 20 años ha cambiado la tendencia y se ha acelerado especialmente tras la pandemia
La limpieza de empresas en horario nocturno fue un mo- delo que se consolidó a partir de la segunda mitad del siglo XX, sobre todo en grandes ciudades y entornos de oficina, porque permitía a las empresas mostrar espacios siempre listos al inicio de la jornada, reduciendo cualquier contacto entre limpiadores y empleados de oficina. Además, la nocturnidad fue vista durante años como un requisito funcional para garantizar la productividad y la imagen de profesionalidad, pese a que implicaba mayores costes de iluminación y climatización.
Sin embargo, en los últimos años ha habido un cambio de tendencia motivado, por una parte, por estudios médicos y laborales que han documentado los efectos adversos del trabajo nocturno en la salud (alteraciones del sueño, fatiga crónica, menor conciliación familiar y mayor exposición a riesgos de seguridad en los traslados nocturnos), lo que abrió un debate sobre la conveniencia del modelo. Pero además, las políticas de eficiencia energética y sostenibilidad impulsadas en las últimas dos décadas, así como el interés creciente en la responsabilidad social corporativa, reforzaron la búsqueda de alternativas a la limpieza nocturna.
![[Img #8437]](https://empresaylimpieza.com/upload/images/07_2026/9285_10xd13-2.jpg)
Evolución histórica
Durante las décadas de 1970 a 1990, la limpieza profesional en oficinas y grandes superficies se consolidó casi exclusivamente en horario nocturno para minimizar cual- quier interacción entre limpiadores y usuarios o empleados de oficina. Este modelo se percibía como más eficiente y menos costoso, aunque en realidad implicaba mantener edificios iluminados y climatizados fuera de su horario habitual, lo que elevaba los gastos energéticos.
Entre los años 2000 y 2015 comenzaron a multiplicarse los estudios que señalaban los efectos adversos del trabajo nocturno en la salud de los operarios: trastornos del sueño, mayor fatiga, problemas de conciliación familiar e incluso un mayor riesgo de depresión. Encuestas globales han mostrado que cerca del 70% de quienes trabajan en turnos nocturnos declaran dormir mal o insuficientemente, y más de la mitad presenta algún trastorno del sueño diagnosticable. En este contexto, algunas empresas pioneras empezaron a introducir modelos híbridos, con parte de la limpieza realizándose en horario diurno, especialmente en áreas comunes y sanitarias.
Durante la década del 2010, la sostenibilidad y la efi- ciencia energética cobraron mayor protagonismo en Europa y Estados Unidos. Organizaciones como la IFMA (Asociación Internacional de Gestión de Instalaciones) y diversas multinacionales del sector impulsaron el concepto de daytime cleaning como estrategia de ahorro energético y de responsabilidad social corporativa, subrayando que desplazar la limpieza al horario laboral podía reducir entre un 8% y un 30% los costes energéticos asociados a climatización e iluminación.
![[Img #8443]](https://empresaylimpieza.com/upload/images/07_2026/3290_dds.jpg)
La pandemia aceleró esta tendencia
A todo ello cabe añádir que la pandemia de COVID-19 (2020–2023) marcó un punto de inflexión. La limpieza dejó de ser un servicio invisible para convertirse en un com- ponente esencial de la confianza de empleados, clientes y visitantes. Las empresas demandaron protocolos más visibles y frecuentes, reforzando la presencia de personal de limpieza durante el día para higienizar baños, pasillos y áreas de alto tránsito. Esto consolidó la transición hacia modelos de limpieza diurna o híbrida, que hoy son vistos no solo como una tendencia, sino como un estándar emergente en la gestión de instalaciones modernas.
Por todo lo expuesto, en los últimos 20 años -y con un fuerte impulso tras la pandemia- se ha ido aumentando el predominio de la limpieza diurna. Este enfoque no solo responde a la necesidad de mostrar entornos limpios en tiempo real, sino también a estrategias de ahorro energético, de bienestar para los trabajadores y de alineación con estándares internacionales de sostenibilidad.
![[Img #8442]](https://empresaylimpieza.com/upload/images/07_2026/6015_xz10-13-3.jpg)
Casos prácticos
Entre las múltiples ventajas de la limpieza diurna, desde Optima Facility subrayan el reconomiento y valoración de de sus trabajadores: “con la limpieza diurna nuestros empleados salen de la invisibilidad y el anonimato, lo que aumenta el respeto y la apreciación por su trabajo, pero ade- más, hacer un horario diurno permite a los trabajadores conciliar mejor con su vida familiar proporciondo así una mayor satisfacción lo que se traduce en una mayor productividad”. Y añaden: “otro aspecto relevante es que, al dar visibilidad al equipo de limpieza, el comportamiento de los usuarios finales mejora inconscientemente. Un entorno sucio es como un imán para la suciedad”.
La clave para el éxito del cambio hacia la limpieza diurna, explican desde Optima Facility, fue “hacer sentir al personal de limpieza como una parte clave del negocio, asegurándose de que no sólo tenían buena presencia y espíritu de servicio, sino también la motivación por lograr que todo se viera bien”. No es sorprendente que los niveles de satisfacción tanto del personal como de los usuarios se incrementaran sustancialmente gracias a esta sinergia.
A continuación os mostramos otros datos que corroboran el crecimiento de la limpieza diurna, en este caso aportados por la Federación Mundial de Contratistas de Servicios de Construcción (wfbsc.org): en 2019, alrededor del 20% de ejecutivos de facility management preferían limpieza diurna para sus instalaciones; en 2023, la cifra subió al 38%. En el mismo período, la preferencia por “lim- pieza nocturna con portero de día” bajó de un 63% a un 51%.
![[Img #8439]](https://empresaylimpieza.com/upload/images/07_2026/4854_1f0-13-3.jpg)
Conclusiones
La evolución hacia la limpieza diurna responde a criterios económicos, sociales y de sostenibilidad. Aunque no susti- tuye completamente a la nocturna, el modelo híbrido (diurna + refuerzo fuera de horario) se perfila como el estándar futuro en muchos sectores. Entre sus benefi clave hay que destacar el ahorro energético, bienestar laboral, imagen corporativa positiva. No obstante, esta tendencia no está exenta de retos, especialmente vinculados a la gestión de las interrupciones provocadas por la interacción entre limpiadores/as y trabajadores y clientes.
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En los años 70, 80 y 90, el horario nocturno era el preferido para la limpieza de oficinas. En los últimos 20 años ha cambiado la tendencia y se ha acelerado especialmente tras la pandemia
La limpieza de empresas en horario nocturno fue un mo- delo que se consolidó a partir de la segunda mitad del siglo XX, sobre todo en grandes ciudades y entornos de oficina, porque permitía a las empresas mostrar espacios siempre listos al inicio de la jornada, reduciendo cualquier contacto entre limpiadores y empleados de oficina. Además, la nocturnidad fue vista durante años como un requisito funcional para garantizar la productividad y la imagen de profesionalidad, pese a que implicaba mayores costes de iluminación y climatización.
Sin embargo, en los últimos años ha habido un cambio de tendencia motivado, por una parte, por estudios médicos y laborales que han documentado los efectos adversos del trabajo nocturno en la salud (alteraciones del sueño, fatiga crónica, menor conciliación familiar y mayor exposición a riesgos de seguridad en los traslados nocturnos), lo que abrió un debate sobre la conveniencia del modelo. Pero además, las políticas de eficiencia energética y sostenibilidad impulsadas en las últimas dos décadas, así como el interés creciente en la responsabilidad social corporativa, reforzaron la búsqueda de alternativas a la limpieza nocturna.
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Evolución histórica
Durante las décadas de 1970 a 1990, la limpieza profesional en oficinas y grandes superficies se consolidó casi exclusivamente en horario nocturno para minimizar cual- quier interacción entre limpiadores y usuarios o empleados de oficina. Este modelo se percibía como más eficiente y menos costoso, aunque en realidad implicaba mantener edificios iluminados y climatizados fuera de su horario habitual, lo que elevaba los gastos energéticos.
Entre los años 2000 y 2015 comenzaron a multiplicarse los estudios que señalaban los efectos adversos del trabajo nocturno en la salud de los operarios: trastornos del sueño, mayor fatiga, problemas de conciliación familiar e incluso un mayor riesgo de depresión. Encuestas globales han mostrado que cerca del 70% de quienes trabajan en turnos nocturnos declaran dormir mal o insuficientemente, y más de la mitad presenta algún trastorno del sueño diagnosticable. En este contexto, algunas empresas pioneras empezaron a introducir modelos híbridos, con parte de la limpieza realizándose en horario diurno, especialmente en áreas comunes y sanitarias.
Durante la década del 2010, la sostenibilidad y la efi- ciencia energética cobraron mayor protagonismo en Europa y Estados Unidos. Organizaciones como la IFMA (Asociación Internacional de Gestión de Instalaciones) y diversas multinacionales del sector impulsaron el concepto de daytime cleaning como estrategia de ahorro energético y de responsabilidad social corporativa, subrayando que desplazar la limpieza al horario laboral podía reducir entre un 8% y un 30% los costes energéticos asociados a climatización e iluminación.
![[Img #8443]](https://empresaylimpieza.com/upload/images/07_2026/3290_dds.jpg)
La pandemia aceleró esta tendencia
A todo ello cabe añádir que la pandemia de COVID-19 (2020–2023) marcó un punto de inflexión. La limpieza dejó de ser un servicio invisible para convertirse en un com- ponente esencial de la confianza de empleados, clientes y visitantes. Las empresas demandaron protocolos más visibles y frecuentes, reforzando la presencia de personal de limpieza durante el día para higienizar baños, pasillos y áreas de alto tránsito. Esto consolidó la transición hacia modelos de limpieza diurna o híbrida, que hoy son vistos no solo como una tendencia, sino como un estándar emergente en la gestión de instalaciones modernas.
Por todo lo expuesto, en los últimos 20 años -y con un fuerte impulso tras la pandemia- se ha ido aumentando el predominio de la limpieza diurna. Este enfoque no solo responde a la necesidad de mostrar entornos limpios en tiempo real, sino también a estrategias de ahorro energético, de bienestar para los trabajadores y de alineación con estándares internacionales de sostenibilidad.
![[Img #8442]](https://empresaylimpieza.com/upload/images/07_2026/6015_xz10-13-3.jpg)
Casos prácticos
Entre las múltiples ventajas de la limpieza diurna, desde Optima Facility subrayan el reconomiento y valoración de de sus trabajadores: “con la limpieza diurna nuestros empleados salen de la invisibilidad y el anonimato, lo que aumenta el respeto y la apreciación por su trabajo, pero ade- más, hacer un horario diurno permite a los trabajadores conciliar mejor con su vida familiar proporciondo así una mayor satisfacción lo que se traduce en una mayor productividad”. Y añaden: “otro aspecto relevante es que, al dar visibilidad al equipo de limpieza, el comportamiento de los usuarios finales mejora inconscientemente. Un entorno sucio es como un imán para la suciedad”.
La clave para el éxito del cambio hacia la limpieza diurna, explican desde Optima Facility, fue “hacer sentir al personal de limpieza como una parte clave del negocio, asegurándose de que no sólo tenían buena presencia y espíritu de servicio, sino también la motivación por lograr que todo se viera bien”. No es sorprendente que los niveles de satisfacción tanto del personal como de los usuarios se incrementaran sustancialmente gracias a esta sinergia.
A continuación os mostramos otros datos que corroboran el crecimiento de la limpieza diurna, en este caso aportados por la Federación Mundial de Contratistas de Servicios de Construcción (wfbsc.org): en 2019, alrededor del 20% de ejecutivos de facility management preferían limpieza diurna para sus instalaciones; en 2023, la cifra subió al 38%. En el mismo período, la preferencia por “lim- pieza nocturna con portero de día” bajó de un 63% a un 51%.
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Conclusiones
La evolución hacia la limpieza diurna responde a criterios económicos, sociales y de sostenibilidad. Aunque no susti- tuye completamente a la nocturna, el modelo híbrido (diurna + refuerzo fuera de horario) se perfila como el estándar futuro en muchos sectores. Entre sus benefi clave hay que destacar el ahorro energético, bienestar laboral, imagen corporativa positiva. No obstante, esta tendencia no está exenta de retos, especialmente vinculados a la gestión de las interrupciones provocadas por la interacción entre limpiadores/as y trabajadores y clientes.


















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